lunes, 12 de octubre de 2009

Comunicado en solidaridad con el SME y LyFC

Comunicado en solidaridad con el SME y LyFC

El Colectivo Ratio junto a sus agencias independientes de información se suma al rechazo a la decisión irresponsable y arbitraria de Felipe Calderon de liquidar a los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro así como disolver el organismo.
Dicha decisión atenta no solo contra mas de 44 000 trabajadores y mas de 23 000 jubilados que irán a la calle gracias al presidente del empleo, si no contra el pueblo de México en su conjunto pues sabemos que lo que esta de tras es la política privatizadora neoliberal que busca acabar con empresas paraestatales, desarticular sindicatos y vender la industria eléctrica y petrolera a intereses trasnacionales.
Nos oponemos del mismo modo a la criminalización del movimiento electricista así como a la manipulación informativa que se da en los medios masivos al servicio del régimen para desprestigiar cualquier intento de detener las acciones del gobierno federal.
Hacemos una invitación a todas las organizaciones y ciudadanos progresistas a unirse al rechazo de este decreto y a sumarse a las acciones que se llevaran a cabo como respuesta a esta intentona de la presidencia impuesta.
Por el respeto a la autonomía sindical.
Por el fortalecimiento a las empresas del pueblo.
¡Hoy todos somos luz y fuerza!


Atte:

Colectivo Ratio
Gaceta Le progressiste
Prende tu Cerebro.

domingo, 4 de octubre de 2009

Dong Nguyen y el espíritu crítico


En la FES Acaltán se hizo presente la experiencia y opinión de Dong Nguyen con la promesa inicial de “un balance cualitativo y cuantitativo del pasado proceso electoral”. Sin embargo, parecía que el coordinador del Fondo de Apoyo a la Observación Electoral del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, sólo conocía la parte técnica de una elección, los resultados, pero no las condiciones de vida de quienes votan.
Nguyen llegó al punto de aseverar que el proceso del año 2006 fue una “elección perfecta”, pero reñida. A la pregunta expresa de cómo podía calificar de ejemplar al sistema electoral mexicano (tanto como para trasladar a nuestro país a los recién estrenados funcionarios electorales del colonizado Irak con el fin de aprender a organizar votaciones), su respuesta se asemejaba más a la de un lejano técnico que argumenta “ustedes son los que votaron”. Pareciera que para el erudito de lo electoral, las bases de datos en manos del cuñado de uno de los entonces candidatos no existen, tampoco los consejeros y magistrados tendenciosos, ilusoriamente, los intereses de transnacionales mucho menos.
Ahondando en los intereses del capital, el expositor relató anécdotas de elecciones en las que participó personalmente, como las de Afganistán e Irak, como si éstas fueran procesos democráticos naturales, no la consecuencia de una invasión armada. Lo más decepcionante de la conferencia magistral fue que entre el público acatlense (la mayoría forzado a estar ahí por sus profesores) sólo hubo aplausos para el ponente.
Hoy, a un día de recordar 41 años de la ofensivamente célebre noche de Tlatelolco, cabría preguntarnos ¿dónde quedó el espíritu crítico de los universitarios?
Hace un año, Denisse Dresser cuestionaba en El pasado presente ¿Qué ocurriría si al hijo de cualquier lector lo acribillaran mañana en la calle?, lamentablemente después de indagar sobre la actuación de las instituciones, tanto judiciales como autónomas, y los poderes fácticos representados por las televisoras, Dresser plantea la probabilidad de que el andamiaje institucional actual no reaccionaría ante la impunidad de manera distinta a como lo hizo entonces.
Lo verdaderamente desconsolador, ante este panorama de por sí sombrío, es que frente a un nuevo crimen como el ocurrido aquel 2 de octubre, se encontraría una juventud con menos argumentos para su defensa, con un desinterés que se respira desde el aula hasta las calles.
Actualmente, una significativa parte de los universitarios se encuentra tan alejada de aquella inquietud inaplazable de 1968, que pretendía simplemente “cambiar las cosas”, como de una verdadera condena al recorte de 200 millones al presupuesto de la UNAM anunciado en agosto de este año. Decir que la mayoría de los estudiantes hoy en día piensan más en la revolución que en los eventos deportivos de alcance mundial, sería, por decir poco, inocente.
No podemos culpar a la juventud, menos a los estudiantes, de estar consternados únicamente por lo más apremiante, mucho menos en la coyuntura de una crisis económica, sin embargo, tampoco debemos permitir que olviden su historia, porque tienen ellos la responsabilidad de demostrar nuevamente, que la solución a los grandes problemas del país, no son los soldados, sino los estudiantes.

-Axel Velázquez Yáñez

jueves, 17 de septiembre de 2009






Una campaña nacional de concientización que permita despertar a quienes son engañados por la mayoría de los medios de difusión que están al servicio a la mafia del poder. Eso propuso Andrés Manuel López Obrador la noche del 15 de septiembre, un esfuerzo por hacer llegar a la engañada clase media el mensaje del movimiento que no ha parado desde 2006, y eso estaremos haciendo.

En esta ocasión les presento tres fotografías -obtenidas luchando contra la lluvia y los paraguas- no tan buenas como quisiera, pero testimonio de esa noche:

"Gracias, muchas gracias, por su dignidad, por su rebeldía, por su perseverancia, por su terquedad, por su necedad de no venderse.

Muchas gracias, amigas y amigos."*

*AMLO



-Ashel Chikitrapo

http://www.gobiernolegitimo.org.mx/camp_nacional/
http://www.amlo.org.mx/noticias/comunicados.html?id=78565

viernes, 11 de septiembre de 2009

Jacinta Somos Tod@s


A poco más de una semana de escuchar una nueva resolución de su caso se encuentra Doña Jacinta, probablemente por fin pueda ser libre otra vez. En esto se queda pensando largo rato, al menos eso imagina, al darle la noticia, el defensor que el Centro Miguel Agustín Pro le asignó.
Sin embargo, probablemente Jacinta esté pensando en don Memo y Estela, quizá por eso se le comienza a dibujar una sonrisa en los labios, misma que desaparece cuando se advierte en su rostro el pesar del tiempo perdido; tiempo de sus hijos, su familia, su casa.
Cómo podría imaginar Doña Jacinta que cuatro días después en la Cámara de Diputados, se haría un llamado prácticamente unánime -según los periódicos- en el que sólo falto el Partido Verde; a pesar de que en algún momento Jorge González Torres, su fundador, se las dio de indigenista. El exhorto sería a la Procuraduría General de la República para que presente lo más pronto posible, las conclusiones no acusatorias para que Jacinta pueda regresar a Santiago Mexquititlán, junto con Teresa y Alberta, las otras dos indígenas que purgan la misma condena, pero con menos fama que Doña Jacinta.
Los días siguen pasando, el mismo dolor de no estar con los suyos, la misma certeza de ser ridículamente inocente que le evita los malos tratos de parte de sus custodias, el recuerdo de las procesiones religiosas a las que ella convocaba, la misma satisfacción de saber que cuando estuvo en libertad pudo visitar enfermos y moribundos. Ella ya sabe que su jardín está reseco, porque las plantas la extrañan, se lo pudo haber comentado su hija Estela, lo puede simplemente saber porque sí.
Parece ayer cuando todo lo que le ocurrió se veía simplemente como un sueño, pero hasta el día de hoy, eso es lo que sigue pareciendo, que está ahí, encerrada, nada más por un mal sueño.
En esas se encuentra Jacinta cuando recuerda apenada la promesa que le hizo a un amigo periodista, llamado Ricardo, ella le prometió que cuando saliera libre le iba a invitar unos nopales bien sabrosos y si alcanzaba, hasta pollo. Es esta anécdota la que pone de mejor humor a Jacinta, mientras está sentada frente a la máquina en el taller de costura donde hace estuches de tela acolchonados. Algo la sigue molestando, quizá ese sentimiento de impotencia que nunca puede expresar del todo en el español que aprendió a hablar apenas hace tres años.
No es para menos, aquel domingo era uno como todos, semana a semana Jacinta estaba dedicada a vender sus aguas frescas en el tianguis, hecho que no le impidió entrar a la iglesia antes de la última campanada. Al salir de misa, escuchó a la gente hablar de unos señores que venían a llevarse unos discos –piratas, después declararían los mercenarios-, ella no hizo mucho caso, siguió su camino de vuelta hacia su puesto.
Al poco rato, Jacinta dejó de esperar a su esposo, al ver llegar a una de sus hijas le pidió le hiciera compañía rumbo a la farmacia, porque a ella le daba pena ser inyectada. Después de la inyección, Jacinta vio pasar a un señor rodeado de muchas personas, todas hablando de nueva cuenta de los discos.

Era la tarde del 26 de marzo de 2006, seis sujetos sin uniforme, pero con toda la facha y la prepotencia que sólo un policía judicial puede tener, se aproximaban al centro de Santiago Mexquititlán. Con esa deformación humana que provocan las armas, los agentes comenzaron a decomisar mercancía del tianguis local. Aquello parecía más un robo a mano armada.
Así transcurrían las cosas. Por supuesto que la tensión empezó a aumentar, hasta que a algún osado, de esos que conocen un poquito sus derechos, se le ocurrió preguntar por una orden para llevar a cabo tal decomiso. La orden por razones obvias no existía.
Los lugareños ya habían vivido antes esta situación, pero hasta ese día sintieron una unión que de un momento a otro los había hecho fuertes, los dominantes en la historia. Se dice que cuando la impunidad se destroza violentamente, es porque la justicia ha estado ausente desde mucho tiempo atrás.
Así debió haber sido aquel día, tanto que el licenciado Gerardo Cruz Bedolla, agente del Ministerio Público con sede en San Juan del Río, Querétaro y el jefe regional de la Agencia Federal de Investigaciones –corporación a la que pertenecían los 6 saqueadores- Omar Evaristo Vega Leyva, se aparecieron en el lugar.
Ante el descontento de los comerciantes y pobladores, estos dos personajes hicieron la promesa de reparar el daño. Se llevaron a cinco de los ya no tan prepotentes agentes, dejaron uno en garantía. A las tres horas regresaron, pero acompañados de, igualmente indefensos y vulnerables, policías de otras corporaciones.
Con ellos venía un fotoperiodista del diario Noticias de Querétaro, él tomó una fotografía en la que apareció, capturada mientras echaba un vistazo a la rara situación, Doña Jacinta.

Lo anterior ocurrió en marzo del año 2006. Una tarde, cinco meses después, unas personas andaban buscando a Jacinta, le dijeron que los acompañara para declarar acerca de la poda de árbol. Sin que su rostro mostrara entendimiento alguno de la situación fue subida a un vehículo oficial que la llevó a la ciudad de Querétaro, donde se le acusaba del secuestro de 6 agentes federales armados. Ella, una mujer de ahora 46 años, fue sentenciada a 21 años de prisión, junto a Teresa y Alberta, en un juicio llevado a cabo con exagerada, sospechosa y grotesca prontitud, además de ser efectuado en el español que en ese entonces ella no hablaba.

Posiblemente esto esté recordando Jacinta cuando se le endurece la expresión, sin embargo, inmediatamente se le comienza a dibujar una sonrisa en los labios, quizá porque alguien ya se lo comentó o porque simplemente lo sabe; Jacinta somos todos.

-Axel Velázquez Yáñez

domingo, 9 de agosto de 2009

PRImero identifica a tu enemigo.

Es cierto, el pasado 5 de julio una aplastante mayoría manifestó su rechazo a las políticas de Felipe Calderón y su gobierno y, por supuesto, al partido que de manera poco clara lo llevó al poder. Sí, la oposición ahora será mayoría en la Cámara de Diputados, y por si fuera poco, más de un audaz mostró su descontento hacia la forma en que se han manejado todos los partidos políticos y la clase gobernante y se atrevió a anular su valiosísimo voto.
Eso ya lo sabemos, fue noticia en todos y cada uno de los medios masivos de difusión. Ahora quienes solíamos vivir y estudiar en una parte del llamado “Corredor Azul” estaremos caminando en territorio conquistado por “los que cumplen”, y al parecer, si no hacemos nada, pronto todo el país será gobernado por la estrella número uno de Televisa y las revistas del corazón (¡ah! Al parecer también gobernador del Estado de México) Enrique Peña Nieto, conocido en el bajo mundo como el Gober Geloso.
Y como todo esto ya lo sabemos desde hace mucho, aprovecho que este es un medio que pretende la retroalimentación y se presta mucho para editorializar y me pregunto -hago extensiva la pregunta- ¿Acaso no había mejor opción para manifestar el rechazo al PAN que votar por el PRI? Se antoja incomprensible, siempre me ha parecido así, por qué la gente sigue ratificando en el poder a sus verdugos.
Muy probablemente sea una cuestión de educación, el llamado “efecto Peña Nieto” ha tenido un arrastre increíble en las teleaudiencias, nutridas de nuestro malcomido, mal informado y rezagado pueblo, que es mayoría. Que las televisoras cuenten incluso ahora con una “tele-bancada” con el sello de un partido verde que promueve demagógicamente la pena de muerte, puede contar con la misma explicación.
Ahora bien, los que como arriesgados guerreros de la libertad promovieron el voto nulo como la opción a seguir, estarán conformes con el triunfo aplastante del PRI, la presencia risible de la izquierda en los escaños de representación popular, y habrán de sentirse satisfechos con haber hecho una demostración “dantesca” del descontento, pero ¿y ahora?.
Lo cierto es que compartimos la idea de que las cosas no están bien con el sistema político-electoral en México, sobre todo hay quienes pensamos en desafiar en las instituciones al grado de destruirlas para crear unas nuevas que sí nos representen, o por qué no, nos incluyan (física e ideológicamente), porque a pesar de que nos han hecho creer que las que tenemos son las instituciones que han creado los hombres, sabemos, sin poder citar puntualmente al primero que lo señaló, que las instituciones con las que contamos las crearon unos cuantos hombres para poder seguir explotando a los demás. Sin embargo, este cambio se debe realizar con una definición ideológica consecuente, debe alejarse de oportunistas y de manipulaciones de los poderes fácticos.
Vale la pena recalcar el triunfo de los habitantes de Iztapalapa, ovacionar la perseverancia de la Resistencia Civil Pacífica y de todos aquellos que pensamos que ir hacia la izquierda es mejor que anular nuestro futuro. Se saluda con fraternidad todo esfuerzo en cualquier latitud por cambiar nuestra realidad. Pero los que soñamos con una comunidad mejor, un país mejor e incluso un mundo mejor, no podemos conformarnos con lo que sucedió el 5 de julio pasado, no podemos dejar que los dinosaurios vuelvan al poder, aunque lo hagan con una cara amable, patrocinada por Televisa Networks.



- Axel Velázquez Yáñez

lunes, 1 de junio de 2009

El Corrido


El corrido, como expresión de la memoria colectiva, es uno de los documentos no escritos (y escritos en algunos casos) más valiosos con los que cuenta nuestra cultura. Algo que me asombra es la posibilidad de entender a detalle cómo es que se desarrollaron esas diferentes revoluciones -reducidas a una institucionalmente- revisando los corridos que con el paso de los años se fueron realizando y se fueron a la par haciendo populares, incluso se puede entender quienes fueron los buenos y quienes los malos para el pueblo; para la opinión popular. Más allá de lo táctico-militar, de las muertes, para el pueblo en la Revolución hubo ganadores y perdedores y de esto nos dan cuenta los corridos, así pues, Zapata pudo ser traicionado y asesinado, pero es un ganador, un símbolo de rebeldía, de anhelo de libertad, de esperanza de la tierra, y un sinfín de corridos nos pueden dar cuenta de ello.

La evolución que ha tenido el corrido es consecuencia de los tiempos que vivimos, décadas de corrupción, de enaltecimiento e impunidad de criminales y ladronzuelos, de abandono de los más humildes, de retraso en la educación, tenían que verse reflejados en la música, en el corrido en específico, pero cabe mencionar que algunos de estos llamados “narcocorridos” están hechos con calidad y nos guste o no son parte de nuestra cultura, de nuestro contexto socio-histórico, lo lamentable, lo verdaderamente repulsivo, es el retraso, la impunidad y la injusticia en la que han obligado a vivir al pueblo mexicano. Si Zapata viviera, la razón me diera.


-Axel Velázquez Yáñez

miércoles, 20 de mayo de 2009

 Simulación para vivirla, medios para difundirla... Decisión para cambiarlo(s)


Muchos, al ver un poco más allá de la superficie, dejamos de creer en infinidad de asuntos que antes aceptábamos, sin cuestionar, como realidad. Lamentablemente el pensar que todo está ya negociado, nos lleva a posiciones apolíticas que nada pueden aportar a un verdadero cambio de la realidad. No nos pueden acercar a la esperanza de tener un mundo mejor ni nos ayudan a encontrar la diversidad escondida de nuestro pueblo. Si sabemos que una noticia ha sido previamente fabricada por las cúpulas gobernantes, que un libro probablemente dice mentiras (sobre todo los escritos por empresarios mitómanos), que si votamos nos hacen fraude y que los delincuentes que tanto nos cuentan que están combatiendo salen por la puerta de un penal en menos de cinco minutos sin necesidad de gastar un sólo tiro, no hay que desesperar, a que empezar a cambiar(los) a todos.